La Señal

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…Total obediencia a toda la Palabra de Dios, a toda la Palabra de Dios, le dará a Ud. el derecho a esta Señal…

60. A mí no me interesa lo que Ud. haya hecho, Ud. tiene que tener la Señal o no subirá a bordo. Amén y amén. ¿No pueden verlo? Dios requiere esa Señal. “Y Veré la señal, y únicamente pasaré de vosotros cuando viere la señal”.
61. Si no era desplegada, el pacto ni siquiera entraba en efecto. Un judío podía decir absolutamente y demostrar ser un—ser un judío circuncidado, él podía llevar a los hermanos afuera y decir: “Miren aquí, yo estoy circuncidado”. Eso no significaba nada.
62. Ud. dice: “Yo soy metodista. Yo soy bautista. Yo soy pentecostal. Yo soy esto. Yo soy aquello”. Eso no significa nada.
63. Uds. tienen que tener la Señal. Y cuando la Señal viene, Ella testifica de Cristo. Él dijo que lo haría. Y Cristo es la Palabra. Y ¿cómo puede Ud. negar que la Palabra sea verdad, parte de Ella, y aún decir que tiene la Señal, cuando la Señal es el testimonio de Jesucristo? ¿Ven? Eso es lo que yo me pregunto.
64. “Oh”, dice, “yo no creo… yo creo que los días de los milagros…” Oh, tenga cuidado, allí no hay ninguna Señal. La Señal acentúa cada Palabra con un “amén”, todo, porque es Dios Mismo. ¿Ven? Muy bien.
65. Pero si la señal no estaba allí, el pacto no entraba en efecto. Quedaba anulado. ¡Igual hoy! No importa qué—cuánto Ud. diga: “Yo creo cada Palabra en la Biblia”, oiga, “Hermano Branham, yo—yo puedo citarle a Ud. la mitad de esa Biblia, toda la Biblia, de memoria. Yo la creo todita”. Eso es bueno. Satanás también. Ajá. ¡Se requiere de la Señal!
La Señal  64-0308
152 La Señal eterna, para siempre de Dios. Es Vida Eterna por medio del Dios Eterno. Y todo lo que tuvo un principio tiene un fin, y todo tuvo un principio, excepto Dios. Y Dios es la única forma de Vida Eterna que hay. Y cuando Dios pone Su Espíritu Santo en Ud., lo cual es Dios, y cuando Dios mismo se posiciona dentro de Ud., Ud. es tan eterno como Dios lo es. Porque Ud. es una parte de El, porque Ud. ha llegado a ser un hijo o una hija de Dios y Ud. está desplegando Su Palabra. ¡Aleluya! Me siento religioso. Eso es verdad. Dios mismo lo identifica. Ud. tiene Vida Eterna, y eso es Dios en Ud. Y esta Palabra es Dios. Y esa Palabra vive y se produce a Sí misma. Exactamente lo que Dios ha ordenado para esta edad, Ud. lo tiene (amén), el Espíritu Santo, el Espíritu Santo siendo desplegado. Sí, señor. ¿Qué es? El Espíritu Santo, la Palabra ha sido vivificada a Ud. por el Espíritu Santo, para vindicar esta edad, que Ud. ha pasado de muerte a Vida.
153 Y ahora Ud. es de El. ¡Oh!, porque El es, nosotros tenemos el derecho a todo lo que El ha comprado para nosotros. Toda promesa en la Biblia es de Ud. Le pertenece a Ud. cuando esta Señal está sobre Ud. y Dios lo ha sellado. Ahora, queremos examinarnos a nosotros mismos sólo por un momento. Cuando Dios le ha dado a Ud. el verdadero bautismo del Espíritu Santo, entonces la Vida de Jesucristo está dentro de Ud. Ahora eso es verdad; todo teólogo tendrá que admitir que eso es la verdad; es el nuevo nacimiento. Ud. ha nacido de nuevo, del Espíritu de Dios. Y por cuanto Dios ha hecho esto, y Ud. sabe que no hay nada bueno en Ud., y Ud. acepta lo que Dios hizo, entonces El lo sella a Ud. dentro de Su Reino por el Espíritu Santo. Y todo lo que Jesús compró y le prometió en la Biblia, es de Ud. Es su propiedad porque ya está pagada. ¡Amén! La Vida es mía; El pagó por Ella. La Vida es de Ud.; El pagó por Ella. La sanidad es mía; El pagó por ella. La sanidad es suya; El pagó por ella. La libertad es mía; El pagó por ella. El Cielo es mío; El pagó por El. El pagó el precio. Todo lo que El compró le pertenece al hombre que retiene la Señal. ¡Amén! “¡Despliega Mi Señal en el tranvía, en este día de juicio, y Yo pasaré de ti!” ¡Amén! Manteniéndola en…Manteniendo su confesión en la Palabra, de que Jesucristo murió por Ud. Y cuando El lo hace, El mismo se despliega a través de Ud. ¡Amén! Sí. Cuando Ud. reconoce la Señal, la Vida que se necesitó para que la Sangre hablese.
154 Ud. diría: “¿La sangre habla? Un momento, Hermano Branham”. La sangre habla. La Biblia dice que habla. Muy bien.
155 La Sangre habla. Recuerde: la Sangre del pacto no es reconocida sin la Señal. Ahora, la Palabra nos asegura de la promesa. La Señal es la muestra de que la compra ha sido hecha por nosotros, y Dios la ha aceptado.
156 Cuando Ud. va y dice: “Yo quiero un-un pasaje a la ciudad de Nueva York”. ¿Qué hacen ellos? Le dan a Ud. un boleto. ¿Qué es eso? Es una señal. No es dinero. Es una señal, pero se necesita dinero para comprarla.
157 Ahora, cuando Ud. quiere Vida Eterna, Ud. recibe una Señal, mostrando que el precio ha sido pagado. No es la Sangre, pero es la Señal de la Sangre. Es Vida en Sí. ¡Amén! Total obediencia a toda la Palabra de Dios, a toda la Palabra de Dios, le dará a Ud. el derecho a esta Señal.
158 ¿Cómo la obtiene Ud.? Pedro dijo en el día de Pentecostés: “Arrepentíos cada uno de vosotros y bautícese en el Nombre de Jesucristo para la remisión de pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo, la Señal. Porque la promesa es para vosotros, y para vuestros hijos, para aquellos que están lejos, y para cuantos el Señor nuestro Dios llamaré”.
159 Cuando ellos vieron ese maravilloso despliegue del poder de una resurrección, él (Pedro) se levantó allí y citó las Escrituras de Joel, y demás, dio la promesa para esa edad, y mostró que los requisitos de esa edad habían sido cumplidos en Jesucristo, y que El había enviado de regreso una Señal de Su muerte. Y esa Señal estaba sobre ellos. Y El dijo: “La Señal es para vosotros, y para vuestros hijos, y para aquellos que están lejos, y para cuantos el Señor nuestro Dios llamaré, tendrán que tener esta Señal”. ¡Amén! No es que ellos “quizás debieran” de tenerla. “¡Ellos la tendrán! ¡Recibiréis el Espíritu Santo!”
160 Cuando Ud. obedece totalmente la Palabra de Dios, en-en una rendición total a Ella, Ud. tiene el derecho a la Señal. Sí, señor. Obediencia: “No el que dice: ‘Señor, Señor’, sino el que hace la voluntad”. Y cuando oramos, nosotros debemos de tener la Señal para presentarla con nuestra oración.
161 Exactamente como nosotros lo hacemos cuando vamos a-vamos a la central de autobuses y decimos: “Quiero viajar”. “¿A dónde va Ud.?” “A tal y tal parte”.
162 Ud. tiene que tener la señal, si una señal es requerida. Ud. debe de tener la señal. Ud. dice: “Bueno, espere un momento, yo soy-yo soy el Señor Jones. Ahora, permítame…” Eso no significa nada en lo absoluto; Ud. tiene que tener la señal. “Bueno, déjeme decirle a Ud.; yo-yo tengo prisa para llegar a mi trabajo. No tengo tiempo que perder”. O Ud. tiene la señal o Ud. no tiene la señal. Si Ud. no tiene la señal, Ud. no viajará.
163 Si Ud. adquirió un boleto y va aquí al aeropuerto y dice: “Yo quiero ir a la ciudad de Nueva York”. “¿El boleto? ¿La señal?”
164 Ud. dice: “Mire, déjeme decirle a Ud., yo no lo tengo. Yo soy una buena persona. Yo pagaré algún día”. ¡No, señor! Ud. tenga la señal; Ud. tiene que tenerla en su mano. Tiene que ser desplegada. Tiene que ser. ¡Oh!
165 ¿Ve Ud. lo que quiero decir? ¡Ud. tiene que tenerla! Ud. no solamente tiene que pensar que la tiene; tiene que ser una señal identificada. Correcto. Eso le da el derecho a Ud., cuando Ud. paga la…Cuando Ud. acepta el precio que ha sido pagado…Sí, señor.
La Señal 63-1128

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