Guiados por el Espíritu

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…”Y los que son hijos de Dios son guiado s por el Espíritu de Dios”. Entonces cuando el elemento humano sale, y el Espíritu de Dios llena ese vacante, en donde Ud. mismo se vacía, ¡amén!,entonces será cuando la Iglesia, en el Poder de la resurrección de Jesucristo, caminará en Sus pasos, en Su Poder, en Sus pensamientos, en Su Ser, en Su acción”…

Oh Padre, cuando pensamos en ser un hijo o hija de Dios aún en este día, cuando hombres de mentes perversas, así como Moisés y Aarón fueron resistidos por los… Oh, pensar que nosotros podemos ser los hijos e hijas de Dios, guiado s por el Espíritu Santo con poder para salvar nuestras vidas, para limpiarnos del pecado, y darnos relación con Dios. Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero, oh, sabemos que tendremos un cuerpo como el Suyo, porque le veremos tal como Él es, el glorioso y magnificente Hijo de Dios, el Redentor, y le coronaremos Rey de reyes, y Señor de señores. Oh, quisieras Tú soplar sobre nosotros… [Espacio en blanco en la cinta– Ed.]…
Los Dones Y Llamamientos Son Irrevocables 50-0300 (a) 
 Así que ellos estaban llevándome a desayunar, y yo había estado comiendo en un pequeño lugar llamado Toddle House, creo que era. Y… No, era Hobb´s House. Y una mañana, íbamos (la segunda mañana), me había quitado el abrigo y estaba caminando por la calle cargando mi niñita. Y de repente, el Espíritu Santo descendió. ¿Creen Uds. en ser guiado s por el Espíritu? Y le pasé la niña a mi esposa, y ella dijo: “¿Qué pasa querido?” Le dije: “El espíritu Santo me está guiando”
 Y yo sentí al Ángel del Señor…Uds. han visto la fotografía. Eso sencillamente descendió. Y uno sólo hace lo que Él le dice. Y yo pensé que íbamos a ir directamente al Hobb´s House, que estaba como a una cuadra de ahí, y el Espíritu del Señor me dijo: “Voltea a tu izquierda”. Y fui ahí y simplemente seguí caminando. Ellos me estaban siguiendo. Y paré en un lugar que decía: “Cafetería Miller”. Y bajé al sótano, donde estaba la cafetería. Y justamente… Creo que compré unas ciruelas y pan tostado, y me había sentado a comer. Y escuché que alguien dijo: “¡Alabado sea el Señor”! Miré, y una dama se levantó, las lágrimas le bajaban por las mejillas. La Sra. Morgan (la enfermera) dijo: “¿Ve? Ya lo localizaron”. ¿Ven?
Y yo dije: “Esperen un momento”. La dama se acercó y dijo: “Hermano Branham, yo lo he seguido de reunión en reunión”. Ella dijo: “Yo tengo un hermano aquí. Su corazón está partido en el diafragma”. Dijo: “No hay nada que pueda hacerse por él”. Dijo: “Él no puede vivir sino un poquito más”. Dijo: “Hemos vendido nuestros bienes para seguirle. Y hemos hecho todo lo que sabemos, para entrar a la línea de oración. Tenemos tarjetas, pero nunca fue llamado”. Y dijo: “Ya se nos acabó el dinero y todo”. Dijo: “Nosotros no podríamos hacer nada”. Y dijo: “Oré toda la noche, y esta mañana yo estaba arrodillada al lado de la cama en el hotel y me quedé dormida”. Y dijo: “Soñé que debería venir aquí a la Cafetería Miller a las nueve”. Miré mi reloj, y eran exactamente… [Espacio en blanco en la cinta-Ed.]…
 ¿Creen Uds. en ser guiado s? Ese es el Espíritu Santo que guió a Simeón. Ahora esto es experiencia personal. Yo dije: “Traiga aquí a su hermano”.
 Bueno, en un momento el Señor lo había sanado. Él estaba llorando y clamando. Dijo: “Nunca me sentí así desde que era un muchacho”. Salió del edificio, y yo me senté de nuevo a comer, y Algo me levantó. Salí, mi esposa y los demás me siguieron. Tan pronto salí por la puerta, escuché a alguien decir: “¡Oh, gracias a Dios!”. Era una mujercita vestida de negro. Ella se arrodilló en la calle y comenzó a llorar. Y yo dije: “Póngase de pie, hermana”. Y ella se paró y dijo: “Hermano Branham”. Ella era de Chicago. Ella dijo: “Tengo cáncer en el pecho, me he esforzado por llegar hasta Ud., en todos lados. Dijo: “No pude hacerlo”. Y ella dijo: “Esta mañana, empecé a comer, y estaba llorando, porque tengo que regresar a casa”. Y dijo: “El Espíritu del Señor dijo: ‘Ve y párate enfrente de la Cafetería Miller a las nueve y diez'”.
 Allí estaba. El otro día la encontré aquí en Arkansas, estaba gritando. Hace unas semanas. Dijo: “Todo ha desaparecido y se ha ido”.
Y yo seguí caminando por la calle. Mi esposa dijo: “¿No vas a comer?” Yo dije: “No, el Espíritu del Señor está guiándome”.
Y seguí para cruzar la calle. Y comencé a cruzar hacia la farmacia para comprar unos libritos para colorear. Teníamos que mantener a la bebé encerrada (una niñita de tres años de edad) en el cuarto todo el día con nosotros, debido a que paso mi tiempo en oración. Así es como yo conozco esas cosas, orando y orando.
Y al comenzar a cruzar la calle, Algo dijo: “¡Detente!”. Yo dije: “¡Oh, vaya!” Me di la vuelta. Mi esposa dijo: “¿adónde vas?”
 Yo dije: “Todos Uds. sigan para el hotel. Él tiene algo más para que yo haga”. Y yo me regresé a la esquina para mirar algunos carretes de pesca. A mí me gusta pescar y cosas así. Regresé allí, vi que no había nadie mirándome, y volteé la cabeza y dije: “Padre, ¿qué quieres que haga?”. Y me quedé parado allí. Ahora, no fue que me lo imaginé, yo oí una Voz que dijo: “Ve a la esquina”.
 Fui a la esquina, al otro lado de la calle. Y me quedé allí, y comenzaron a sonar el silbato, y el tráfico cruzaba la calle, y ellos caminaban allí con las luces. Y me quedé allí como por diez minutos. Y seguí parado allí. Después de un rato, el silbato sonó de nuevo, y el grupo de gente cruzó la calle tan ocupados como podían estarlo.
 Y noté que venía detrás de ellos una dama con un vestidito de cuadros. Tenía puesto un pequeño…Y llevaba una cartera en el brazo. Cruzó la calle y el Espíritu del Señor dijo: “Ve y acércate a ella.”
 Y yo caminé directamente hacia ella así, y ella pasó mirando hacia abajo, pasó cerca de mí. Ahora, yo pensé: “¡Qué extraño! Quizá Dios acaba de hacer algo ahí que yo no sabía.”.
 Ella caminó como quince pies, se regresó y me miró así. Ella dijo: “¡Oh, Hermano Branham!” Y ella dijo: “¡Oh!…” Ella comenzó a darse golpes. Dijo… Oh, ella no sabía lo que había sucedido.
Le dije: “¿Qué le pasa, hermana?”  Ella dijo: “Yo soy de Canadá, he gastado cada centavo que tenía, y sólo me dan ciento cincuenta dólares, tengo una mano seca.” Y ella dijo: “Yo dormí en un vestíbulo anoche, y tenía cinco centavos para tomar un café esta mañana.” Y dijo: “Yo iba salir aquí a la carretera a pedir un aventón para regresar a casa.” Una mujer joven como de treinta años de edad. Ella dijo: “Y yo iba aquí como a dos cuadras, y Algo me dijo: ‘Cruza por aquí'”.
 ¡Oh, hermano! Allí estaba. Yo dije: “Estire la mano, hermana.” Y la mano se le enderezó. Y ese enorme policía irlandés estaba parado allí mirando. Él dijo: “Yo lo conozco a Ud. Hermano Branham.
Y aquí vino él corriendo. ¡Vaya!, se formó un grupo de gente allí. Ellos tuvieron que conseguir un grupo de gente para sacarme de ahí. Todo el mundo alrededor, un servicio de sanidad. El Señor obrando.
Expectativa 50-0405 (a) 

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