Testimonio

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“…Dad a Jehová la honra debida a su nombre…”

I Crónicas 16:29

 

Amados Hermanos hemos dedicado este espacio para dar testimonio de lo que Dios hace con hombres y mujeres que pueden creerle a El y tomar su salud creyendo en fe a la voz de Dios en esta Edad.

Como nos enseña I Cronicas 1:29. Deseamos dar la honra debida a su nombre. Es por esto que les invitamos a leer cada testimonio que encontrara en este lugar, pues se dara cuenta que Jesucristo sigue siendo el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Las Santas escrituras y el mensaje nos enseña que nuestro Amado Señor Jesucristo pago el precio hace mas de dos mil años por nuestra redencion, salud, paz, etc.
Por esto Amados le invitamos a tomar en Fe lo que nuestro Amado Dios ya ha hecho por nosotros.

 

 

Maestra es Sanada de Reumatismo Artrítico y Venas Varices.

Hace como tres años y medio tuve que dejar el trabajo como maestra porque sufría de reumatismo artrítico y venas varices. Mi aflicción comenzó aproximadamente hace once años. Nada parecía ayudarme. El 6 de octubre asistí al Parque Maranata y estuve de pie por tres horas. Pasé dificultades para lograr entrar pues el edificio estaba repleto. Finalmente me fue permitido el ingreso y me ubiqué adentro, de pie, recargada contra la pared al lado izquierdo. El Hermano Branham apenas llegaba del aeropuerto y era evidente que estaba muy cansado después del viaje desde los Estados Unidos. Él sugirió una oración masiva por todos los afligidos. Pidió que pusieran las manos el uno sobre el otro. Luego señaló hacia el lado del edificio donde yo me encontraba de pie y dijo que había una mujer sufriendo de artritis. Yo era la única mujer de pie recargada contra la pared. Ahora, no había nadie en la inmensa multitud que supiera que yo sufría de artritis, excepto la Hermana Quinn, y ella no sabía que yo me encontraba allí. Pero ella y muchos más oyeron al Hermano Branham cuando dijo: “Hay una mujer con artritis”. ¡Gloria, aleluya! De allí en adelante me sentí mucho mejor. Asistí a reuniones posteriores y presencié muchas sanidades, incluyendo otro caso de artritis más severo que el mío. Ella llegó en una ambulancia y después que se oró por ella logró levantarse y caminar alrededor. También hubo el caso de la niña que tenía la espalda fracturada y se levantó a la orden del Hermano Branham, y quedó perfectamente bien.Dios bendiga al Hermano Branham y todos aquéllos conectados con las reuniones, quienes hicieron posibles todas las sanidades, incluyendo la mía.
E.S. 

Columna Enferma Quedó Normal Mientras le Agradecía a Dios por lo que Él Había Hecho por Otros.

Después de una larga convalecencia de 18 meses, yo había quedado con la columna enferma y no podía caminar sin la ayuda de un bastón. Algunos días el dolor era tolerable, otros días, intenso; no hay palabras para describirlo. Al intentar caminar, la columna me sonaba, dislocándose, causando intenso dolor. También sufrí gravemente con las venas por 25 años, endurecimiento de coágulos en el torrente sanguíneo. Los últimos cuatro años me vi obligada a vendarme las piernas, de otra manera no podía estar de pie.
El 7 de octubre de 1951, mi hermana, la Sra. Scott, me llevó a las reuniones de William Branham en el Parque Maranata, donde presencié 56 casos de sanidad Divina en diferentes enfermedades, una manifestación maravillosa del poder de Dios al liberar del sufrimiento a la pobre gente. Fui tan llena de gozo al verlos liberados que lloré y lloré de gozo. Después del servicio me encontraba sentada en el auto meditando en las maravillas que había visto, y me había olvidado de mí misma mientras alababa a Dios por lo que Él había hecho por otros, lo cual yo había presenciado. De repente sentí el poder de Dios manifestándose en mi columna. Fui levantada por el poder de Dios, y quedé de pie. Allí y en ese momento el Señor me ajustó la columna y de manera inmediata todo el dolor me dejó. Me fui a casa glorificando a Dios y testificándole a quien encontraba. Lo primero que hice al llegar a casa fue remover las vendas de mis piernas; por la gracia de Dios no las he usado más. Puedo hacer todas mis labores en el hogar. No he sufrido dolor desde entonces ni he necesitado bastón. Actualmente tengo las rodillas un poco débiles, pero sin dolor. Estoy confiando en Dios por cualquier cosa que no esté completamente fuerte. Él es el Autor y Consumador de toda buena dadiva, a quien doy toda honra y gloria.
A.C.G. 

 Sanada de una Columna Lastimada

 Estoy enviando dos declaraciones de mis médicos los cuales me habían tratado la columna antes de recibir la sanidad Divina en el servicio del Hermano Branham en el Parque Maranata. Estos médicos me examinaron después de que obtuve la maravillosa sanidad de Dios, y se sorprendieron al verme completamente sana. Nos habíamos preparado ya para una peligrosa operación de la columna.
Recibí mi sanidad el once de octubre de 1951. Había estado enferma exactamente un año, y el médico me había hecho muchos tratamientos. Tuve la seguridad de haber recibido la sanidad después de que el Hermano Branham me habló. El Hermano Branham me dijo que yo me había lastimado hacía un año y me dijo exactamente cómo me sentía. Él me dijo que sabía que yo poseía una fe fuerte y que Dios me sanaría. Fui sanada en el instante.
Un año antes de recibir mi sanidad me resbalé en un piso de cemento pulido en nuestra cocina, y se me quebró un hueso pequeño en la parte baja de la columna vertebral. Los efectos eran que sólo lograba ponerme de pie con mucha dificultad después de estar sentada o acostada; sufría de intenso dolor en la columna la mayor parte del tiempo, y era muy incómodo en la escuela, pues no podía permanecer sentada ni ponerme de pie por largos ratos. Mi sanidad me ha fortalecido la fe, mi familia está agradecida, y no dejan de hablar del maravilloso poder de Dios. Tengo radiografías mostrando el hueso fracturado, y con mucho gusto se las enviaré si las desea.
H.J.N. 

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